top of page

La linde de Madrid

  • Foto del escritor: Mario Garrido Espinosa
    Mario Garrido Espinosa
  • 31 dic 2024
  • 2 Min. de lectura

Aluche | Campamento | Barrio de San Ignacio | Parque Europa | Carabanchel | Cuatro Vientos | Amazon en español | leer libros gratis | humor negro | Cuentos | relatos | Nostalgia | Madrid | Libros baratos Amazón


Mi abuelo Primitivo vivió en casa de mis padres toda mi infancia. Él se encargaba, entre otras cosas, de irme a buscar al parvulario todos los días. “Jesús Niño” se llamaba el local y era un piso bajo reconvertido, cuyo acceso se hacía directamente por la terraza y no por el portal. A este efecto había un paso habilitado en los jardines que circundaban parte del edificio. Y es que nuestro barrio era la consecuencia de un plan urbanístico sesentero que mezclaba edificios de ladrillo todos iguales, en general de pocos pisos, con jardines, árboles y aceras que daban a la zona una habitabilidad imposible de imaginar en los distritos del centro de Madrid. Pocos años antes de conformar la barriada, Cuatro Vientos, era un aeródromo rodeado de campos y sembrados. En una foto en blanco y negro de antes de que yo naciera, se ve la casa recién hecha de mis padres a lo lejos y a mi tío Pepe junto a un lagarto de buenas dimensiones subido a una piedra tomando el sol. Tal era la fauna salvaje que poco a poco fue abandonando su habitad para dar paso a carreteras, avenidas, aceras, jardines, colegios y centros comerciales. A la civilización. A la expansión imparable de la ciudad de Madrid.

Hasta que a principios de siglo XXI empezaran a proliferar los desastres urbanísticos llamados PAU’s y sus urgencias por ocupar todo el terreno posible con viviendas, dejando para después o para nunca los equipamientos, el barrio de San Ignacio era una de las lindes de la capital de España. A un lado de la Avenida de la Aviación se encontraba Madrid, una ciudad con todas sus particularidades, monumentos, museos, miserias y encantos; y al otro lado de la carretera sólo había campo… Y es que todos sabemos que las ciudades tienen límites, pero se tiende a pensar que no es un corte repentino, sino algo gradual. Mi barrio era un ejemplo de todo lo contrario: por esta zona la ciudad terminaba de manera radical. Más allá de la Avenida de la Aviación se encontraba el abismo, terreno inexplorado, el mundo salvaje… Años después se construyó la M-40, que circunvalaba Madrid, y distintos PAU’s se encargaron de rellenar el terreno entre la autopista y la almendra central, volviendo a poner un nuevo límite a la ciudad. Pero esa linde ya no era una característica de nuestro barrio; ahora sólo veíamos ciudad en cualquier dirección. De nuevo Madrid se derramaba por sus bordes.


Acabas de leer un fragmento del libro "Nostalgias Pretéritas". Si quieres saber más sobre este libro, pulsa aquí.



Otros enlaces que te pueden interesar:

Más artículos como este --> pincha aquí.

Libros de Mario Garrido --> pincha aquí.

Libros en amazon --> pincha aquí.


Reportajes sobre el autor:

Xataka --> Pincha aquí

El Confidencial --> Pincha aquí

 
 
 

Comments


¡SÍGUEME! 

  • Facebook Classic
  • Twitter Classic
  • c-youtube

© 2021 por Mario Garrido Espinosa

bottom of page